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Como prepararse para el frío

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Se viene el invierno y la mayoría de los uruguayos no acostumbran realizar actividades al aire libre en esta época, más bien parece que entran a hibernar y no saldrán de sus “cuevas” hasta entrada la primavera. Aquellos que descubren que en invierno sí se puede salir, aprovechan el año muchísimo más en cuanto a cantidad de actividades. El tema es elegir cuáles, a dónde y cómo prepararnos. Si vamos a hacer un canotaje, no vamos a ir a un río donde sea probable que volquemos: vamos a uno de aguas mansas y cuyo recorrido conozcamos. Si vamos a realizar un trekking, no vamos a una zona donde tengamos que vadear ríos y arroyos: mejor ir a las sierras, por ejemplo. Tenemos que elegir el tipo de ambiente más propicio para desarrollar actividades de invierno. Recuerden que el objetivo de estos artículos es que las personas adquieran ciertos criterios, conocimientos y principios básicos que les permitan disfrutar más y mejor de sus salidas al aire libre. Están dirigidos a un público en general y no a un deporte específico, para que los que no salen que se animen a hacerlo y los que salen lo hagan mejor preparados.

 

Cuando aparecen las “olas de frío” he escuchado en los informativos consejos como: “se recomienda a la población salir bien abrigados” y me pregunto: ¿qué es estar bien abrigado? Tener diez buzos de lana o tener cuatro elementos técnicamente adecuados y adecuadamente ordenados. Cuando la primera defensa contra el frío va a ser la vestimenta, debemos manejar ciertos criterios que nos ayudarán a permanecer bien abrigados. Entonces lo que debemos lograr es aislar térmicamente nuestro cuerpo del medio exterior. Para lograr eso veamos en que consiste el PRINCIPIO DEL SISTEMA DE CAPAS. Tal como si fuéramos una cebolla (y no por el olor) vamos a vestirnos con varias capas finas, de esta manera mantendremos y controlaremos mejor nuestra temperatura corporal que con una sola capa gruesa. Si tenemos demasiado calor, podemos ir eliminando capas gradualmente o aireándolas abriendo cierres o botones para dejar escapar el aire caliente y permitir la entrada de aire fresco. Lo que tenemos que lograr es que nuestro cuerpo caliente el aire atrapado en los tejidos de las prendas generando una capa de aire caliente (que no se renueve a no ser por nuestra voluntad) y que permanezca contra nuestro cuerpo y nos aísle del medio exterior, pero permitiendo la transpiración. Siempre debemos cuidar de estar lo mas secos posibles porque si la condensación llega a mojar todas las capas que tenemos puestas, el agua generada se convierte en un “puente térmico” que comunica nuestro cuerpo con el exterior haciéndonos perder el calor muy rápidamente. Es de vital importancia (a medida que entramos en calor con la actividad o un poco antes) regular el calor para no transpirar y permanecer lo más secos posible.

 

Analizaremos capa por capa para entender mejor la función de cada una. La capa interior o primera capa en contacto con la piel, debe consistir en una camiseta que se ajuste bien al cuerpo pero que no apriete. Debe absorber la transpiración y separarla de la piel transfiriéndola hacia el lado exterior del material. Ídem para la ropa interior. La segunda capa puede ir un poco más suelta, pero con la posibilidad de proteger y mantener el calor en el cuello y las mangas. Puede consistir en una camiseta o camisa de mangas largas. Tanto en esta como en la primera capa los tejidos que mejor cumplen estos requisitos tienen entre sus componentes, poliamida, poliéster, algodón, polipropileno, pudiendo encontrarse combinados o no. La tercera capa es la que va a generar el espacio donde vamos a mantener principalmente la capa de aire caliente alrededor de nuestro cuerpo. Podría ser un buzo de lana ya que es una fibra con propiedades aislantes incluso cuando está húmeda, pero justamente absorbe una gran cantidad de humedad, es pesada cuando se moja y demora mucho en secarse. Por lo tanto  resultará mejor para este caso, las prendas de fibra polar, ya que alejan la humedad del cuerpo y al mismo tiempo lo mantienen caliente. Las prendas de este material son más livianas, resistentes, no absorben la humedad y se secan rápido. La cuarta capa o capa exterior debe ser principalmente una prenda que corte el viento y si es impermeable mejor. Existen tejidos sintéticos especiales que son  transpirables: permiten que el sudor se evapore al mismo tiempo que aíslan de la lluvia. También protegen bastante del viento y por ese motivo se usan como prendas exteriores bajo condiciones de clima frío y templado. Es muy importante que la prenda que utilicemos como cuarta capa, tenga la posibilidad de ajustarse en la cintura, cuello y puños para evitar la pérdida involuntaria de calor. Los pantalones deben permitir una libertad absoluta de movimiento y ser de un material que se seque rápido. Los que combinan poliéster y algodón con forro interior tipo red o malla resultan muy buenos para cortar el viento y proteger del frío. Por favor, los jeans los dejamos en casa. Las polainas son un elemento que complementa muy bien al pantalón ya que recubren desde el calzado hasta la rodilla con una tela impermeable y transpirable evitando que el rocío de la vegetación alta nos moje el pantalón y escurra agua al interior de nuestro calzado. También evita que ingrese barro, arena, piedras, nos protegen del frío y de ramas con espinas generando una sensación de protección mucho mayor que el pantalón. La cabeza, no debemos olvidarnos de la cabeza... por aquí perdemos más del 50% del calor corporal y es fundamental para regular la temperatura de todo el cuerpo. La velocidad y temperatura del viento reinante harán necesario tener un gorro que impida el pasaje del viento, de lo contrario debemos recurrir a la capucha de la prenda utilizada en la cuarta capa. No olvidarnos tampoco de las manos protegiéndolas con guantes que cumplan con los principios antes expuestos. Para el calzado básicamente tener en cuenta que la capellada no sea en su mayoría de mallas transpirables porque seguramente sentiremos un tornado entrar en los pies cuando estemos expuestos a bajas temperaturas asociadas a fuertes vientos. Las botas de trekking de cuero y waterproof (a prueba de agua) son muy adecuadas. Advertencia: si no tenemos la cuarta capa corta viento, la tercera capa no funciona.

 

Un tema no menor es la percepción de frío que cada uno siente. Como sabemos hay personas que sienten más frío que otras, por lo tanto deberán agregar otra capa intermedia (tercera capa) a su vestimenta. Otra variable a tener en cuenta es el grado de intensidad de la actividad que vamos a desarrollar: no es lo mismo estar subiendo un cerro que estar en un campamento. Con la experiencia y siguiendo estos criterios obtendremos los equilibrios óptimos para cada caso. Esto es como cuando en la escuela la maestra nos decía “no salgan corriendo a comprar todo ahora”... con lo que se tiene se puede ir probando y después comprar prendas de calidad y tecnología avanzada que se adapten mejor a nuestras necesidades. Si no tenemos el equipo que es impermeable y transpirable a la vez, cuando llueve debemos usar impermeables de PVC. El problema con este material es que nos hace generar una gran cantidad de condensación y para mitigar este fenómeno debemos quitarnos por lo menos la cuarta capa o quitarnos abrigo, ya que el impermeable funcionará como corta viento. Debemos usarlo cuando empieza a llover y quitárnoslo tan pronto cese la lluvia.

 

MITOS Y CONSEJOS. No existe la ropa “calentita”. La ropa por si sola no genera calor, lo que existe es la capacidad de ciertos tejidos de no conducir el calor (aislar), repeler la humedad, almacenar aire y cortar el viento. Lo que importa es qué nos ponemos, dónde lo ubicamos y a qué otra prenda estará asociada. Sobres de dormir con y sin capucha. Podemos dormir completamente vestidos dentro del sobre pero morirnos de frío igual si no tiene capucha y nuestra cabeza está al descubierto. Perderemos mucho calor, transpiraremos mucho y seguiremos con una sensación de frío que no nos dejará  descansar bien. Si nuestro sobre no tiene capucha es fundamental dormir con el gorro para poder regular mejor la temperatura corporal. Recordar dormir con ropa seca y limpia, no la que usamos durante todo el día. El alcohol. Todas las bebidas que poseen alcohol nos proporcionan una falsa sensación de calor al ingerirlas. El alcohol es vaso dilatador por lo tanto aumenta la irrigación sanguínea hacia la periferia del cuerpo haciéndonos perder más rápidamente el calor. Para que tengan una idea hoy en día el San Bernardo del barrilito se encuentra desempleado (aunque tiene una changa posando para fotografiarse con turistas) y lo que antes se realizaba creyendo que se hacía lo mejor, no hacía más que acelerar la muerte del socorrido, llamando a este fenómeno muerte del rescate.

 

PRIMEROS AUXILIOS en accidentes por frío. Cuando tenemos los primeros trastornos por exceso de frío, los mecanismos que tiene el cuerpo para mantener el calor son temblores (el movimiento involuntario genera calor) y vaso constricción (disminuye la irrigación en la periferia del cuerpo). Los factores que favorecen el enfriamiento son los ambientales (humedad y viento asociado a bajas temperaturas) y personales (edad, mala alimentación, ropa inadecuada, alcoholismo, mala circulación sanguínea). La hipotermia es un trastorno general del organismo, los temblores tienen un límite que depende de las reservas de energía. Cuando nuestro cuerpo está por debajo de los 34º (de temperatura central) entramos en hipotermia: se detienen los temblores, se altera la conciencia, se enlentece la respiración y los latidos se hacen mas leves, luego el corazón deja de latir. Algunas de las señales son la falta de comprensión y respuesta a preguntas, andar lento e inestable, actividad ausente o distraída, parecer una persona ebria, rigidez muscular, dificultad para articular palabras (vocalizar), alteración del diálogo, cianosis (ennegrecimiento) en manos y labios. Algunos casos de hipotermia pueden ir acompañados de congelamiento. Para estos casos los primeros auxilios consisten en retirar la persona a un lugar cerrado, seco y caliente (o por lo menos encontrar un reparo); quitar la ropa mojada o húmeda; calentar al cuerpo gradualmente; ayudar a que el mismo cuerpo se caliente (mantas térmicas) y que no realice gasto de energía. Si la persona está conciente se puede dar a beber líquidos templados azucarados pero nunca alcohol. Mantener en reposo y luego trasladar al centro de asistencia médica más cercano. La congelación es un trastorno en zonas del cuerpo (extremidades). Una congelación se puede considerar una quemadura. De acuerdo a la profundidad se clasifican de la siguiente manera: primer grado (palidez, rigidez, pinchazos), segundo grado (secuelas a nivel de tejidos, presencia de ampollas, piel color morado tirando a negruzco, inflamación) y tercer grado (necrosis, grietas). Para estos casos los primeros auxilios son prácticamente los mismos que para la hipotermia: no frotar o hacer masajes; trasladar a la persona afectada inmediatamente.

 

Estimados amigos, quedan mil cosas en el tintero pero estoy seguro que este material será orientador. Un abrazo muy calido para todos y arriba el ánimo que este frío no nos va a dejar sin nuestra pasión.

 


Autor: Cristián La Cava
Fuente: Revista VO 2
Bibliografía citada: Boswell, John. 1991. Manual de supervivencia. Buenos Aires: Martínez Roca. Maldonado Paz, Alberto. 1987. Manual de Camping. Buenos Aires: Américalee. McManners, Hugh. 1994. Manual Completo de Supervivencia. Barcelona: Blume. McManners, Hugh. 1996. Manual del Excursionista. Buenos Aires: La Isla. VVAA. 1980. Introducción a las Ciencias. Madrid: Colección Alinorma.